Presentación

Aquí comienza la breve aventura de esta bitácora. Un espacio pensado para ser una herramienta más en el proceso de debate que ha de llevarnos hasta la IX Asamblea de Izquierda Unida. ¿Que quién inicia esto y para qué? Te respondemos aquí. ¿Y qué es lo que propone? Simplemente, un documento. No pretende ser un documento con el que todo el mundo esté totalmente de acuerdo, sino ser el documento qué menos desacuerdo genere.

Que nadie le busque tres pies al gato. No hay más que esto, no hay operaciones en marcha, fontanerías, ni conspiraciones. Solo el esfuerzo por encontrar nuestro mínimo común múltiplo.

Aunque no era el esquema que mejor se adaptaba a nuestra propuesta, hemos respetado el aprobado por el Consejo Político Federal en junio. Queda, por tanto, dividido en los siguientes epígrafes:

  1. INTRODUCCIÓN Y PROPÓSITOS DE LA IX ASAMBLEA FEDERAL.
  2. LA HEGEMONIA DEL NEOLIBERALISMO EN EUROPA Y EN EL MUNDO. LA CRISIS DE LA POLÍTICA.
  3. ESPAÑA: FIN DEL MODELO DE CRECIMIENTO. BIPARTIDISMO Y DÉFICIT DEMOCRÁTICO.
  4. IU: BALANCE DE UNA EXPERIENCIA POLÍTICO Y ELECTORAL.
  5. FUNDAMENTOS Y BASES PARA UNA NUEVA CONVERGENCIA POLÍTICA Y SOCIAL PARA LA IZQUIERDA ALTERNATIVA. RELANZAR IU COMO MOVIMIENTO POLÍTICO PARA LA TRANSFORMACIÓN DE LA SOCIEDAD
  6. POR UNA IZQUIERDA UNIDA FEDERAL, SOBERANA, DEMOCRÁTICA Y PLURAL. INSTRUMENTO Y MODELO DE ORGANIZACIÓN.
  7. Y de regalo: DESPEDIDA Y CIERRE
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DESPEDIDA Y CIERRE

Estos son los retos que se marca Izquierda Unida para los próximos meses; sabemos que hemos lanzado más preguntas que respuestas, pero creemos que ese es el mejor punto de partida para un proceso como el que queremos comenzar. Siempre queremos trasladar el resultado de nuestras asambleas al conjunto de la sociedad, pero ese deseo es si cabe más fuerte en esta ocasión. Izquierda Unida quiere lanzar claramente el mensaje de que ha captado los mensajes sobre la necesidad de cambio y que quiere afrontar el mismo con mucha más gente. Un millón de personas apostaron en las últimas elecciones por nuestro proyecto, en las condiciones más adversas, y sabemos que mucha más gente tiene la mirada puesta en nuestros pasos. No solo queremos vuestro apoyo, queremos vuestra colaboración, vuestra implicación, dentro o fuera de IU, para ese anhelo común de otro mundo posible.

POR UNA IZQUIERDA UNIDA FEDERAL, SOBERANA, DEMOCRÁTICA Y PLURAL. INSTRUMENTO Y MODELO DE ORGANIZACIÓN.

Izquierda Unida es una formación que aspira a aglutinar a buena parte de la pluralidad de la izquierda,  que pretende tener una dimensión política, social y cultural y que intenta estableces nuevas formas de relación con la sociedad. Esos objetivos implican el deber de afrontar diversos retos:

 

         Aglutinar a diversas tradiciones de pensamiento, culturas, modos de funcionamiento, etc.

         Saber organizar la pluralidad y encontrar el papel adecuado para partidos, corrientes organizadas, etc. conjugando la autonomía de estos con la soberanía del proyecto compartido.

         Adaptarse a los diferentes ritmos: debe ser capaz de tener suficiente dinamismo para dar respuesta en el día a día y hacer llegar su discurso a través de los diversos medios de comunicación (propios, ajenos y alternativos) y a la vez conciliarlo con fórmulas de debate y organización lo más democráticas y participativas posible.

         Tener la suficiente permeabilidad para que la gente pueda acercarse y adquirir diversos grados de compromiso pero a la vez delimitar claramente los derechos de participación y mantener unos censos limpios y transparentes.

         Acomodarse a las diferentes posibilidades de participación de la gente según sus tiempos de vida. Para ello, aunque no son una solución mágica, será interesante explotar al máximo las posibilidades de las nuevas tecnologías.

         Compaginar el trabajo netamente político con la intervención en el plano social o cultural sin interferir en el trabajo de otros colectivos y estableciendo con ellos lazos y confianzas.

 

Todos ellos son retos planteados prácticamente desde la fundación de IU. Cada uno se ha ido resolviendo de unas u otras formas, mejor o peor según territorios o experiencias concretas, pero exigen un esfuerzo permanente de redefinición. Y más aún en un momento en el que aspiramos a converger con más gente.

 

Lo tendremos que ir concretando en marcha, pero sin dilación. No se trata en esta Asamblea de cerrar un modelo, pero sí de marcar metas. La fundamental no es otra que combinar en su justa medida rigor y apertura. Para conseguir el máximo de flexibilidad y de confianza, lo primero son reglas claras, conocidas y de obligado cumplimiento. A partir de ello podremos experimentar sin ataduras para construir una organización abierta, permeable, en la que apetezca participar y sea fácil hacerlo.

FUNDAMENTOS Y BASES PARA UNA NUEVA CONVERGENCIA POLÍTICA Y SOCIAL PARA LA IZQUIERDA ALTERNATIVA. RELANZAR IU COMO MOVIMIENTO POLÍTICO PARA LA TRANSFORMACIÓN DE LA SOCIEDAD

Izquierda Unida cierra con esta IX Asamblea un ciclo e inicia uno nuevo de convergencia política y social que culminará en su propia refundación. Este proceso, como es obvio, no puede ser anticipado en todos sus términos, pero sí debemos establecer algunas premisas fundamentales para que llegue a buen puerto:

 

  1. Queremos replantearnos nuestro modelo organizativo, nuestras reglas internas, nuestra manera de relacionarnos con la sociedad y con los movimientos. Debemos encontrar nuevas claves y volver a poner en el centro la política. Tenemos que abordar las preguntas que acucian a la izquierda de hoy y dar nuevas respuestas a un mundo en constante transformación. Estamos, por tanto, en disposición de realizar cambios muy importantes, pero de ninguna manera estamos planteando que Izquierda Unida deba abandonar el espacio político que ha venido ocupando. No buscamos ninguna operación de imagen más o menos efectista para hacernos un hueco en el panorama político. Tenemos predisposición para la apertura, pero no para aventuras que cambien lo que esencialmente somos: la solución no pasa ni por la renuncia a nuestros objetivos ni por la reducción de la pluralidad en torno a proyectos monocolor.
  2. No partimos de cero. No renunciamos de ningún modo al trabajo de miles de cargos públicos que trabajan día a día en sus localidades y dignifican el nombre de IU. Tampoco, desde luego al de miles de militantes en el movimiento sindical, el ecologista, el feminista, en las asociaciones de vecinos, en la solidaridad internacional, en el pacifismo, en la lucha de gays, lesbianas, bisexuales y transexuales, en el movimiento estudiantil y en tantos otros lugares. No renegamos, en suma, de todo el legado de la historia de Izquierda Unida, con nuestros aciertos y errores y reivindicamos con orgullo el papel que hemos jugado.
  3. Somos conscientes de que durante años no hemos realizado precisamente una invitación a la incorporación de nuevas gentes a nuestro proyecto. Sabemos que hemos transmitido una mala imagen que deploramos y que deseamos superar. Por ello, queremos desde esta IX Asamblea lanzar mensajes claros que hagan visible nuestra voluntad firme y creíble de cambiar en ese aspecto:
    1. Vamos a superar los equilibrios de fuerzas y las dinámicas de mayorías y minorías. Salimos de la IX Asamblea con una dirección compartida y plural que manda obedeciendo a los resultados de aquella.
    2. Para que este objetivo sea posible, nos comprometemos a que la misma sea también una dirección renovada. El Consejo Político Federal se renovará en al menos la mitad de sus miembros y nadie superará los tres mandatos en el mismo. Asumimos, por supuesto, compromiso de paridad y de rejuvenecimiento de estos órganos.
    3. El proceso que abrimos con esta IX Asamblea a partir de la convocatoria que realizará la dirección entrante será abierto a todas aquellas personas interesadas en participar. No somos toda la izquierda.
  4. Este proceso de convergencia se desarrollará en dos fases: en la primera, IU debe demostrar que es capaz de adquirir los compromisos que hemos señalado y hacerlos creíbles ante la sociedad; en la segunda, convocaremos a toda aquella persona que esté interesada en debatir cuáles son los ejes para una fuerza de izquierda alternativa. El Consejo Político Federal realizará esta convocatoria y diseñará un proceso, lo más amplio y participativo posible, que deberá culminar en la X Asamblea antes de 18 meses desde su constitución.
  5. La refundación en seco es tarea complicada. Solo al calor de la movilización seremos capaces de acercarnos a nuevas gentes, de recoger inquietudes y energías. Por ello el Consejo Político Federal deberá impulsar campañas de movilización que sirvan para cohesionar la organización y abrirnos al conjunto de la izquierda política y social.

IU: BALANCE DE UNA EXPERIENCIA POLÍTICO Y ELECTORAL.

Comenzábamos este documento señalando que estamos ante el final de un ciclo en IU. Es evidente que este proyecto, nacido al calor de las movilizaciones contra la entrada en la OTAN, ha agotado el primer impulso y debe ser revisado para no quedar del todo frustrado.

 

Porque el hecho de que constatemos el final de un ciclo no debe suponer dar por liquidada esta experiencia. Cuidado con tirar el niño con el agua sucia. Hace falta hacer balance y señalar qué debe permanecer y qué debe cambiar.

 

Izquierda Unida tiene valor en sí misma porque supuso el primer intento en nuestro entorno de crear una organización de nuevo tipo, que superase la forma partido y permitiese la convivencia de diversas tradiciones culturales y de pensamiento en torno a un programa y un proyecto común. Y el legado de esa experiencia es, en suma, muy positivo.

 

No resulta fácil afrontar la construcción de una organización de nuevo tipo con la compleja mezcla de partidos y corrientes preexistentes y miles de personas sin afiliación previa. La discusión sobre la forma que debíamos adoptar ha estado presente desde nuestra fundación y es un tema que debemos resolver lo mejor posible en el tránsito de la IX a la X Asamblea.

 

Pero aparte de las dificultades propias de nuestros particulares orígenes, una fuerza como IU se encuentra inevitablemente con debates importantes que han marcado nuestra historia. Somos una fuerza que aspira a una transformación social profunda: al socialismo democrático, según proclamamos en nuestros estatutos. Pero a la vez aceptamos el marco institucional e intentamos lograr lo que, visto en perspectiva, son pequeños avances, pero que en ocasiones son mejoras importantes para el día a día de la gente. Combinar ambas dimensiones no siempre es fácil y ello tiene su reflejo en discusiones que tenemos muy presentes:

         cómo llevar a cabo una política de alianzas que nos permita influir en el día a día pero no nos haga perder el perfil de fuerza alternativa que aspira a cambios más profundos.

         cómo realizar un trabajo suficientemente compensado entre el plano institucional y el plano social.

         cómo trabajar en el ámbito social sin apropiarnos del espacio propio de los movimientos ni tener una relación paternalista o utilitarista con ellos.

 

Seguramente es casi imposible que estos y otros debates relacionados surjan de manera permanente en una fuerza que ocupe el espacio de Izquierda Unida. Hemos ido dando diversas respuestas a los mismos y las dificultades siempre han estado presentes.

 

Durante años pusimos el listón muy alto para alcanzar acuerdos con otras formaciones políticas. Izquierda Unida consiguió con ello abrir y consolidar un espacio propio y reforzar su perfil. Pero también es cierto que a la postre, cuando el PP llegó a ser una alternativa clara de Gobierno, nuestra posibilidades de crecimiento se fueron cerrando y esa exigencia a la hora de las alianzas fue muy mal entendida; quizás, muy mal explicada.

 

Creímos extraer la enseñanza de que la gente nos pedía capacidad de entendimiento con otras fuerzas y que tratáramos de influir en el día a día para mejorar su vida, aunque no estuviéramos en mayoría. Hemos explorado esa vía en los últimos años y los resultados tampoco han sido satisfactorios. Hemos demostrado que somos capaces de gestionar, en la mayoría de los casos marcando diferencias importantes con otras fuerzas. Pero ello desde luego no ha servido para frenar la sangría de apoyos, cuando no ha contribuido a aumentarla.

 

Jugamos con esa dualidad: nuestra base social nos pide capacidad de influencia, pero también un perfil diferenciado. Nos exige que no renunciemos a acuerdos por pureza ideológica pero no termina de gustarle vernos en un papel de gestión. Hemos de movernos, por tanto, en un filo en el que no resulta fácil no inclinar la balanza hacia uno u otro lado. Ese es uno de los retos fundamentales de la etapa que iniciamos con esta IX Asamblea.

ESPAÑA: FIN DEL MODELO DE CRECIMIENTO. BIPARTIDISMO Y DÉFICIT DEMOCRÁTICO.

El crecimiento español, hoy en crisis, se ha estructurado, en primer lugar, sobre un sector inmobiliario basado en la  especulación y en el deterioro medioambiental; en segundo lugar, por el funcionamiento del sector financiero a través de las hipotecas generando sobreprecios muy importantes. Mientras la vivienda subía en esta etapa un 18% anual, los salarios no pasaban en general del 3%.

 

Junto con ello, inciden otra serie de factores: en general, los beneficios empresariales españoles están muy por encima de la media de los países de la OCDE: la media en éstos ha sido (1995-2005) del 33%, mientras los beneficios privados españoles han alcanzado el 73%. Estos beneficios se han asentado sobre un especial marco social y laboral. Los salarios salen muy perjudicados, siendo el único país de la OCDE donde se da un retroceso notable. La precariedad triplica la media europea. La explotación de la inmigración, con un fuerte montante de no legalizados, es fuerte. El salario mínimo es, aproximadamente, la mitad de la media de los países europeos donde existe. La siniestralidad laboral supera con mucho los porcentajes de la zona euro. Y no es que la situación en la Unión Europea, país a país, esté mucho mejor o tienda a mejorar, al contrario. Lo que ocurre es que se van reduciendo progresivamente derechos laborales y sociales conquistados, por el empuje neoliberal no contrarrestado por el sindicalismo y por la izquierda.

 

El Gobierno de Zapatero ha girado con más nitidez a la derecha en este inicio de legislatura. Desde su propia composición, hasta las medidas de eliminación y rebaja de impuestos a la elite económica de nuestro país, pasando por el incremento de las tarifas eléctricas los privilegios de los grandes consumidores, la senda elegida en el plano económico es la que más se distancia con las necesidades reales de la ciudadanía. Se apunta en una dirección equivocada, que intenta relanzar el mismo modelo incentivando el consumo y los beneficios fiscales, sin atender a un cambio de modelo productivo que supere las graves injusticias sociales y laborales, así como la quiebra medioambiental. Siguen sin aportarse fondos a las políticas de dependencia, para las que no se incentivan redes públicas. Hay una verdadera ofensiva contra los impuestos, una fuerte tendencia a la privatización de los servicios públicos, para que el estado subvencione a bancos e inmobiliarias, a flexibilizar aún más el mercado de trabajo, despidiendo sin aviso previo, como pide la patronal.

 

Para nosotros es fundamental combatir el bipartidismo en lo que significa no solo en cuanto a reducción del pluralismo y marginación de ideologías y propuestas sino, sobre todo, en lo que representa de construcción de un sistema político estructuralmente subordinado a la lógica de los poderes dominantes y separado de cualquier idea de emancipación social. Sistemas así facilitan el control político de los poderes dominantes y refuerzan el carácter de democracias meramente electorales de nuestros sistemas políticos, donde periódicamente los consumidores políticos son llamados a votar entre dos opciones que comparten lo esencial del modelo económico.

 

Es necesaria una salida democrática a la crisis donde sea posible la intervención pública de la economía, impidiendo que continúe el proceso de privatizaciones y revirtiéndolo, con un amplio sector público que permita una planificación democrática para abordar las prioridades económicas y sociales de la mayoría en el marco de un desarrollo sostenible. Lo urgente es comprometer un incremento de la inversión productiva y un mayor gasto social, garantizando un desarrollo inminente de la financiación necesaria en el ámbito local y autonómico, con objetivos de déficit público razonable que garanticen los recursos hoy necesarios para hacer frente a la crisis que ya cada día se cobra nuevas pérdidas de empleo.

LA HEGEMONIA DEL NEOLIBERALISMO EN EUROPA Y EN EL MUNDO. LA CRISIS DE LA POLÍTICA.

Coincidimos en señalar que el modelo neoliberal está mostrando su enorme fragilidad en una implosión basada en una sucesión de crisis. El predominio del capital financiero y el cada vez mayor alejamiento de la economía de sus bases materiales y sus capacidades productivas, han situado a la especulación en el gobierno de todo el sistema. Primero ha debilitado los instrumentos de regulación estatales e internacionales y ahora clama por su intervención al rescate de los mercados.

 

A su vez, constatamos en que esta situación se produce en un contexto de crisis ecológica terrible puesto que estamos rebasando algunos límites biofísicos irreversibles, cumpliendo las predicciones de los Informes del Club de Roma y otros. Nadie puede ignorar ya la necesidad de replantearse las bases de nuestro marco civilizatorio.

 

Por último, compartimos la certeza de que a consecuencia de todo ello la crisis alimentaria en ciernes se agudizará y, de no producirse un cambio radical e inmediato veremos hambrunas, aún mayores flujos migratorios, conflictos armados derivados de la escasez, etc. tal y como predicen prácticamente todos los organismos internacionales.

 

Frente a ello, las políticas de la “Europa fortaleza” son la respuesta más cínica a la agudización de los conflictos derivados de la brecha económica que ensancha cada vez más el capitalismo salvaje. Impugnamos conjuntamente el modelo formal de construcción europea que antepone las necesidades del mercado a las de los seres humanos. Es también la Europa de la directiva de las 65 horas, la de la Directiva Bolkenstein, la del déficit democrático.

 

Afrontamos las elecciones europeas con el reto de presentar una alternativa al Tratado de Lisboa, para trabajar por la Europa democrática, de los derechos sociales, la solidaridad y la paz, intentando recoger gran parte del descontento que se mostró en el referéndum de la Constitución Europea para transformarlo en alternativas. Nuestra apuesta sigue siendo firme para seguir construyendo el Partido de la Izquierda Europea.

 

La globalización no es simplemente un proceso histórico, responde a un diseño consciente de las élites que lo tratan de imponer manu militari en Oriente medio o a base de Tratados de Libre Comercio en América Latina. En su estrategia militar ese proyecto está encontrando más resistencia de la esperada, planteando un serio problema geopolítico. Pero más allá de ese estancamiento, lo verdaderamente ilusionante es allí donde el modelo neoliberal está siendo efectivamente rechazado y están surgiendo alternativas al mismo. América Latina es hoy un laboratorio de movimientos sociales y gobiernos que practican un nuevo antiimperialismo y, con diferentes matices, están convirtiendo a los sectores tradicionalmente excluidos en protagonistas de esos cambios.

 

Para completar estas reflexiones compartidas, que no tienen ánimo de exhaustividad, sería recomendable la convocatoria de una Conferencia sobre política europea e internacional en el marco de las elecciones al Parlamento Europeo, si el tiempo nos lo permite.