Los resultados electorales de marzo de 2008, que fueron calificados como un fracaso sin paliativos y son el colofón de una racha descendente de una década, nos han situado ante una Asamblea que, si no es extraordinaria formalmente, sí lo es por su trascendencia. Existe un sentimiento ampliamente compartido de que hemos agotado un ciclo. Refundación, proceso constituyente, relanzamiento… son palabras que han estado en boca de prácticamente todas las sensibilidades de nuestra organización en estos últimos meses. Podemos diferir en la manera de concretarlo, pero compartimos la intuición de que es necesario hacer balance y llevar a cabo un replanteamiento profundo del proyecto.
Bajo todo el ruido que, lamentablemente, somos incapaces de dejar de generar van quedando algunas ideas compartidas. Una fundamental es que esta IX Asamblea no es el punto de llegada, sino el de partida. Esta asamblea sirve para abrir un nuevo proceso de debate más profundo en el que queremos afrontar más preguntas con más gente. Sabemos que no basta con pasar el trámite, elegir una nueva dirección, renovar estatutos y aprobar unas tesis. Izquierda Unida tiene que seguir haciendo política en el día a día, sin duda. Nuestros programas electorales y los miles de hombres y mujeres que trabajan por su defensa en nombre de IU son la mejor garantía para ello. Pero la nueva dirección que salga de esta cita, tiene encomendada otra tarea adicional y fundamental para el nuevo ciclo. La IX Asamblea Federal establece un mandato para el Consejo Político Federal entrante consistente en preparar desde el momento de su constitución la convocatoria de la X Asamblea Federal de IU (de carácter extraordinario o de refundación) mediante un proceso participativo y abierto al conjunto de la izquierda política y social. Dicha asamblea se celebrará en el plazo máximo de 18 meses.
Es el momento de dar prioridad a aquello que nos une, reafirmarnos en la necesidad de que exista un proyecto como Izquierda Unida, un proyecto de la izquierda roja, verde y violeta, y emplazarnos a debatir todo aquello que debemos cambiar y mejorar en el nuevo proceso que ahora comenzamos. Reconocemos que en estos meses no hemos sido capaces de crear las circunstancias más propicias para debatir de forma serena acerca de nuestra línea política sin que dicha discusión se viera atravesada por otras cuestiones. Es por ello que queremos dedicar esta IX Asamblea a crear las condiciones propicias para dejar estas últimas al margen y emplazarnos para afrontar el debate de inmediato.
Nos limitaremos pues, a señalar algunas pinceladas básicas de lo que compartimos en el análisis de la situación española e internacional.
1 Respuesta a “INTRODUCCIÓN Y PROPÓSITOS DE LA IX ASAMBLEA FEDERAL.”